Preparación
Se pelan las papas de la manera tradicional, para luego cortarlas en rodajas finas con un cuchillo o cualquier otro instrumento. Se calienta en una sartén un poco de aceite de oliva. Una vez caliente, se pone a freír la primera capa de papas, friéndose uniformemente y sin dejar que caigan unas rodajas encima de otras o que se peguen unas con otras. Cuando las papas estén doradas, se sacan de la sartén y se colocan en un recipiente de vidrio que sirva para hornear. Se coloca una chispita de sal sobre cada capa de papas. Luego, se fríe la segunda capa, que luego de estar dorada, se deposita sobre la primera en el recipiente para hornear. Se hace de igual manera hasta freir y depositar la totalidad de las papas.

Luego, se comienza a hacer la bechamel: Se coloca mantequilla en una cacerola al fuego hasta que se derrita. Se le añade un poco de aceite de oliva y la harina poco a poco, con una cuchara, mientras se remueve toda la mezcla con una cuchara de palo. Se le sigue agregando harina a la mezcla hasta que espesa, y en ese momento le agregamos leche gradualmente, poco a poco, sin dejar de batir con la cuchara de palo, hasta que la mezcla toma la consistencia deseada (un poco mas ligera que la mezcla de croquetas). Se bate la mezcla con la batidora por unos instantes. Luego, la mezcla se encuentra lista para ponerla sobre las papas.

Se coloca una capa delgada de bechamel sobre las papas del recipiente y se añade otra pizca de sal. Luego, se separan las claras y las yemas de 4 huevos. Se baten las claras con batidora hasta que estén a punto de nieve, para luego añadirles las yemas. Se bate hasta que se mezcle bien, pero sin dejar que se baje la consistencia de las claras batidas (si se desea, puede hacerse a mano, pues es más sencillo).

Cuando todo esté bien batido, se esparce sobre la bechamel. Se coloca el recipiente al horno, a 130° Centígrados por un tiempo de 10 a 15 minutos (para que dore unicamente), vigilando que no se queme.